Tú, tú misma y tu negocio

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Mis otoñales ojos estaban llenos de lágrimas. Era un frío martes de octubre, sin embargo, solo notaba el calor de mi nariz y mis mejillas tras la congoja. Una vez más me había puesto el abrigo y empezaba mi día, por lo menos hoy me había dado cuenta de que empezaba. Normalmente solo me percataba de mi presencia en el mundo los lunes por la mañana y los viernes por la noche.
Y así vivía en mi rueda de hámster, creyéndome feliz.

 

Antes de ese día llevaba casi 3 años trabajando en el mismo sitio, siempre había pensado que eso era lo más top, lo llevaba buscando bastante tiempo.

Puede que te preguntes qué me paso durante esos años en el trabajo para acabar levantándome cada mañana vacía y ausente. Lo cierto es que no me pasó nada, a parte de la vida, que ella sí avanzaba sin esperarme.

Creo que precisamente fue eso, no era consciente, aunque me pasaran cosas no me daba cuenta. A veces solo nos damos cuenta cuando nos pasan cosas «muuuy fuertes» y claro, ahí te la pegas, la realidad va con todo.

En el día a día hay cosas que no son “muuuy fuertes” pero pueden ser tremendamente bellas.

Ahora soy consciente de lo que me perdía.

Tras ese frío martes (ya el fin de semana) en un momento de lucidez recordé cómo me imaginaba mi vida cuando era adolescente (tenía imaginación, pero solía ser bastante realista, porque tenía que ser posible) y no se parecía en nada a lo que estaba viviendo ahora. “Ay si me viera aquella chica que iba a cambiar el mundo”, pensé.

Empecé por cambiarme a mí misma, y pedí ayuda (¡qué descubrimiento! Sí, descubrí la magia que hay detrás de pedir ayuda). Pasé por un proceso, y no es que cambiara en ese proceso, es que me conocí a mí misma.

Empecé a escucharme, a conocerme, a quererme y a cuidarme.

Y descubrí por qué me sentía tan vacía, había buscado algo que realmente no estaba conectado con mi esencia, ese trabajo “normal” no era lo que yo quería, pero no lo podía saber porque no conocía a la verdadera Aída.

Descubrí lo importante que es para mí la libertad y ser dueña de mi tiempo, así decidí emprender.

Ahora te pregunto, ¿Cuándo decidiste emprender estabas conectada contigo misma?

Es posible que sí, en ese caso ¿aun sigue tu negocio conectado con tu esencia?

«Cuanto más escuchas a tu sabiduría interior, más la fortaleces, como si fuera una habilidad o un músculo»

Robbie Gass

 

¿POR QUÉ ES IMPORTANTE EL AUTOCONOCIMIENTO?

Para que un negocio tenga todos los engranajes (¡Al principio tú eres todo el motor!) funcionando a la perfección tienes que tener la mentalidad emprendedora muy trabajada, porque emprender y que tu negocio funcione no es fácil (¡Vaya! Creo que con esta frase le estoy llevando la contraria a mucha gente).

Desde mi punto de vista la Mentalidad Emprendedora consta de 4 partes: Autoconocimiento, autocuidado, tu porqué y dosis de realidad.

Hoy quiero hablarte de la primera, el autoconocimiento.

Si te conoces a ti misma sabes cómo eres, cómo son tus reacciones, tu capacidad para actuar frente a diversas situaciones, sabes lo que quieres… Y si no lo sabes tienes la habilidad de observarte y aprender.

Podrás saber si las decisiones que estás tomando están conectadas con tu esencia si, de verdad, vas a estar tranquila y a gusto con lo que vas a hacer, con cada paso que des hacia tu objetivo.

Sabrás si estás ayudando a la gente que tú puedes ayudar. A lo mejor te estás empeñando en ayudar a la gente a cocinar mejores platos principales, pero en realidad, a ti lo que te gusta y lo que se te da bien son los postres, entonces habrá que buscar a las personas que les guste cocinar dulces. Tu cliente ideal lo eliges tú, y para poder elegirlo tendrás que conocerte a ti misma y saber tus pasiones y habilidades 😉

Disfrutarás mucho más de tu emprendimiento, serás más consciente del proceso y podrás celebrar cada pequeño logro, porque el día a día de emprender son pequeños logros. Como te decía antes no buscamos cosas “muuuy fuertes” (si vienen y son buenas chachi), ¿qué pasa cuando viene un cliente y te dice lo que ha mejorado su vida/día/mes… gracias a ti? Eso puede ser muuuy fuerte para tu corazoncito.

Serás capaz de avanzar en la incertidumbre, algo fundamental, porque te sentirás segura, porque eres dueña de tus decisiones, sabes lo que estás haciendo. No eres una medusa dejándose llevar por las mareas, sabes tu rumbo y sabes hacia dónde vas.

Quizás ya estés en ese punto, si es así te felicito, seguro que sabrás escoger la ruta correcta.

Si no es así quiero dejarte algunas recomendaciones para empezar en este camino del autoconocimiento.

¿CÓMO EMPIEZO EN EL AUTOCONOCIMIENTO?

  • Mi primera recomendación es que escribas, con papel y boli/lápiz (muy importante). Puedes escribir sobre lo que quieras, sobre lo que te ha pasado durante el día, sobre lo que se te esté pasando por la cabeza, recuerdos y, sobre todo, termina haciéndote preguntas: cómo te sientes, si sobre un mismo tema has cambiado de opinión a lo largo del tiempo, si es así por qué opinas diferente, qué te ha hecho cambiar o por qué no has cambiado.
  • Escribe todos los días, quizás al principio te cueste un poco pero una vez que hayas cogido la rutina estarás deseando ponerte a escribir. Escoge una hora del día donde suelas estar más inspirada y resérvate media hora para escribir.
  • Otra cosa que te puede ayudar a encontrarte contigo misma es pasear, a solas, sin rumbo, y sin auriculares…
  • Aunque también te recomiendo compartir momentos con otras personas y observarte, cómo te relacionas con los demás, tus niveles de tolerancia con los demás (compáralo con el nivel de tolerancia que tienes contigo misma, probablemente tengas más paciencia con los demás).
  • Resérvate 1 hora a la semana para NADA, para aburrirte, déjate llevar…
  • También es importante crear esos momentos de desconexión, es decir, el autoconocimiento es importante para tu negocio, pero no tienes que dedicarle más tiempo ni más energía a tu negocio, tienes que dedicártelo a ti para que el beneficio recaiga en tu negocio, que lo hará, pero casi ni te darás cuenta.

Todas estás cosas no estaban en mi vida, en mi rueda de hámster, no les daba el lugar que merecían. Ahora forman parte de mis otoños y ya no tengo los ojos húmedos, lo veo todo mucho más claro.

Me gustaría recomendarte un libro que te puede ayudar mucho en el camino del autoconocimiento: “El camino del artista” de Julia Cameron.

Compañera emprendedora, gracias por leerme.

Si te apetece, me encantará leer tu historia en los comentarios.

¿Has estado en una rueda de hámster? ¿o sigues en ella?

¿Dedicas tiempo a conocerte? ¿Crees que es importante para tus proyectos?

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